El ministro de Economía, Luis Caputo, ya se aseguró los fondos para afrontar este jueves 9 de julio el pago de un vencimiento con bonistas privados por unos US$4400 millones y este lunes tiene previsto presentar el programa financiero del Tesoro hasta 2027, en el que detallará las fuentes que utilizará la Argentina para cubrir los compromisos de deuda en dólares hasta el final del mandato de Javier Milei.
Con ambos movimientos, el Gobierno buscará despejar una de las principales dudas del mercado: si podrá llegar a la próxima elección presidencial con un “colchón” financiero suficiente para contener eventuales episodios de volatilidad en el dólar.
El Día de la Independencia, el Tesoro deberá desembolsar US$4385 millones por los bonos Bonares y Globales, de los cuales US$2691 millones corresponden a amortizaciones y US$1693 millones, a intereses. Para ese pago, el Gobierno reunió la mayor parte de los fondos a través de las emisiones en dólares realizadas en el mercado local durante los últimos meses.
Según la consultora Invecq, el Tesoro completó la emisión de los dos bonos hard dollar del año, el AO27 y el AO28, por un total de US$3936 millones de valor efectivo adjudicado. El primero, con vencimiento en octubre de 2027, acumuló colocaciones por US$2030 millones a una tasa promedio de 5,28% anual. El segundo, que vence en octubre de 2028, sumó US$1906 millones a una tasa de 8,45%, superior por tratarse de un bono que se extiende más allá del actual mandato presidencial.
Con esas colocaciones, el Tesoro llegó al cierre de junio con unos US$3920 millones depositados en su cuenta en el Banco Central (BCRA), según estimaciones de LCG. El remanente necesario para completar el pago podrá cubrirse con compras de dólares al BCRA utilizando fondos propios en pesos. La consultora estimó que el Tesoro contaba con tenencias equivalentes a unos US$4900 millones al tipo de cambio actual, suficientes para cubrir la diferencia.
El programa esperadoLa presentación de este lunes apunta a mostrar que el pago de julio no será un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, había anticipado que el programa financiero incluirá el cronograma de vencimientos de deuda en dólares y las fuentes que se emplearán en cada caso. También sostuvo que se trata de una hoja de ruta para mostrar el armado de “colchones” o buffers (amortiguadores) con los que el Gobierno aspira a llegar a 2027 con mayor holgura.
La señal llega después de una semana clave para la deuda. El BCRA canceló la totalidad de los préstamos repo con bancos internacionales, garantizados con bonos soberanos, por US$6000 millones, que vencían entre enero y abril de 2027, y cerró una nueva operación por el mismo monto con diez entidades financieras, con vencimiento en septiembre de 2028.
Según la consultora 1816, después del rollover de esos repos, para lo que resta de 2026 los compromisos del Tesoro y el BCRA con el sector privado y el Fondo Monetario Internacional (FMI) suman unos US$6000 millones. De ese total, US$3900 millones corresponden al pago de Bonares y Globales de este jueves en manos privadas, US$2000 millones al FMI —neto de desembolsos— y US$200 millones al Club de París.
En 2027, en tanto, los vencimientos ascienden a US$18.100 millones. La mayor parte corresponde nuevamente a Globales y Bonares, con US$10.400 millones (divididos entre enero y julio), seguidos por US$5900 millones con el FMI, US$1500 millones de Bopreales y US$300 millones con el Club de París.
Otra de las cartas del programa serán los préstamos estructurados con garantía de organismos multilaterales. El Gobierno ya cuenta con el aval del Banco Mundial para movilizar hasta US$2000 millones y con una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por US$550 millones, que permitirá estructurar una operación cercana a US$1200 millones. A eso podría sumarse una garantía de la CAF, cuyo directorio analizará el proyecto el próximo 22 de julio, tal como anticipó LA NACION. Los bancos involucrados ya aceleraron los contactos con inversores en las últimas semanas.
En el equipo económico remarcan que el objetivo es evitar volver al mercado internacional mientras las tasas exigidas para una emisión soberana permanezcan por encima del nivel que consideran razonable, inferior al 8% anual.
El riesgo país cayó unos 80 puntos básicos durante el último mes y cerró la semana en torno de los 415 puntos, el nivel más bajo desde principios de 2018. La mejora se explica por la acumulación de reservas del BCRA, el superávit fiscal, la desaceleración de la inflación y las recientes mejoras en la calificación crediticia de la Argentina.
Para Alfredo Romano, presidente de Romano Group, la presentación del programa financiero es relevante porque el Gobierno “se está anticipando a un posible shock cambiario asociado al proceso electoral”, como ocurrió en 2025. “Todo lo que signifique dar claridad al inversor hacia adelante es bienvenido en un país donde lamentablemente las elecciones resultan ser binarias y trascendentales para la continuidad de este programa económico o no”, sostuvo.
Romano agregó que contar con reservas netas positivas, seguir comprando dólares de manera sistemática y mantener el superávit fiscal le dan al programa “un blindaje mucho más consistente” que el que existía en septiembre de 2025. En su visión, si las señales financieras se consolidan, la compresión del riesgo país podría continuar y abrir nuevamente la puerta a colocaciones externas.
Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go, planteó que un programa financiero claro también permitiría reducir la dependencia entre el Tesoro y el BCRA. “Hasta ahora, muchos de los pagos de deuda dependieron del Banco Central. Tener un programa financiero independiente sería una señal de estabilidad”, afirmó. Según el economista, conocer de antemano de dónde saldrán los fondos permitirá evaluar mejor el impacto sobre el mercado cambiario, el crédito y los flujos de capital.
La presentación de este lunes buscará mostrar justamente eso: que el Gobierno no solo tiene resuelto el principal vencimiento de deuda de este año, sino que también comenzó a construir las fuentes de financiamiento con las que pretende atravesar 2027, el año de mayor exigencia financiera y política del mandato de Javier Milei.
