El Colo Santilli, la revolución ética de Milei

A Milei se le reconocen un sinfín de atributos: humildad, empatía, tolerancia, laboriosidad (no menos de ocho horas por día en las redes), respeto; incluso piedad, porque sus insultos no van sueltos, sino en rosario. ¿Y su generosidad? Qué poco solemos reparar en ella. El abrazo que le regaló a Manu Adorni el martes, durante el last dance en la Casa Rosada, fue épico. Lo despedía, es verdad, pero acercándolo a su corazón; a su corazón y al Colo Santilli, al que ya tenía apretujado en el pecho. Sumarlo a la escena para conformar un triángulo tan conmovedoramente tierno fue de una magnanimidad inusual en esas alturas del poder. Pensemos que Manu, el Manu tieso y cara de nada que paseó su sombra por el Salón Blanco, ya era exjefe de Gabinete, exvocero, exjoya del semillero libertario, exfuturo compañero de fórmula, experto en haber sido y ya no ser. Con un lacerante FIN tatuado en la frente. No me sorprendería que Javi vuelva a mostrarle pronto su cariño y gratitud: cónsul en Punta del Este o embajador en Aruba.

Desconozco si incorporarlo al abrazo fue una reacción espontánea o la tenía prevista para “alegrarle el luto”, como decían en la vieja España. En cualquier caso, habla de su humanidad. Igualó al que acababa de llegar con el que se estaba yendo, equiparación que, medida en ladrillos, no resiste ningún análisis: Diego debe tener no menos de 20 reuniones de consorcio por mes; y no en el deprimente Indio Cua (Kuá, en lengua guaraní, significa “agujero”; de haberlo sabido, Manu). También en activos y tren de vida son estatus incomparables, siempre, claro, que demos por ciertas la infinidad de versiones y denuncias sobre el crecimiento patrimonial de Santilli. Porque, quizá debido a su origen peronista, le han atribuido tantos viajes de lujo –por ejemplo, a Dubái con la familia y amigos–, operaciones inmobiliarias y constitución de sociedades en mercados offshore que podemos imaginarnos el tamaño de su vestidor.

Hasta enero de 2021 fue, entre otros emprendimientos en los más variados rubros, presidente de una firma constructora a la que nunca le faltaron clientes grosos. Mi admiración por esa facilidad que tiene para ensamblar mundos tan distintos: política y negocios.

El mejor argumento contra las acusaciones de las que suele ser objeto es que el Pelu nunca reemplazaría a un sospechado de corrupción con un corrupto. Imposible. Le debe haber contado las costillas, una por una. Javi es un tipo confiado por naturaleza –ya vimos lo que le pasó con el gringuito Hayden Davis–, pero la realidad le ha ido endureciendo la piel. Ahora no designa a nadie en cargos importantes sin antes someterlo a un feroz triple filtro: deben prometer que no tocarán un mango, hablar con la escribana de Adorni y ser aprobados por Karina.

Curiosamente, al contador público nacional Adorni lo sigue el contador público nacional Santilli. Dos tipos que ya de muy jóvenes soñaban con ponerle la lupa al flujo de dinero; es decir, contar plata. No solo eso: liquidar impuestos, preparar balances, garantizar el cumplimiento de las leyes. Ningún tonto el León a la hora de elegir el perfil profesional de los leoncitos encargados de mantener a raya al gabinete. Insisto: todo indica que el Colo tiene mucha más contabilidad encima que Manu. En la primera reunión del gabinete plantará bandera con una fuerte enunciación de principios: “Quiero para mañana a las 8 en mi despacho sus declaraciones juradas. Si tienen problemas para emprolijarlas, yo los ayudo”.

Che, rarísimo: todavía no se reunió con el pleno de ministros. Ah, debe estar trabajando en su declaración.

¿Otro atributo del Presi? La capacidad de asimilación a los distintos contextos. Los chinos pasaron de ser unos comunistas indeseables con los que no iba a “pactar nada” a socios buenísimos “porque solo piden que no se los moleste”. Coincido: salgo a comprar un auto chino. El papa Francisco mutó de “representante del maligno en la Tierra” a “el argentino más importante de la historia”. Avezado DJ, Javi puede saltar del heavy metal al canto gregoriano sin que se le mueva un pelo. No tiene opiniones: tiene momentos. En uno de esos momentos, en julio de 2023, se le dio por dudar del buen nombre y honor del Colo. En realidad, no eran dudas. “Es el que paga la fiesta de cumpleaños con la tuya”, escribió en un largo hilo de X, y además lo vinculó a “un pantano de corrupción”. Ahora lo puso al frente de un proceso de regeneración moral, no sin antes asegurarse de que haya devuelto hasta el último de los pesos que gastó en la fiesta.

Javi no niega que Diego provenga del repugnante club de la casta. Al contrario: hacerlo jefe de Gabinete fue una forma de premiar su radical conversión. Está seguro de la sinceridad de ese cambio de agenda, pero, por si acaso, dispuso para él una marcación personal. Lo seguirán, a sol y sombra, Lule y Martín Menem.

Si la revolución ética no pudiera completarse, jugará la carta fuerte: un amigo de Cheque Tapia. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-colo-santilli-la-revolucion-etica-de-milei-nid03072026/

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