Descubrieron una nueva especie de escorpión gigante que vivió hace más de 415 millones de años

A principios del mes de junio, la revista científica Palaeontology publicó el hallazgo del Praearcturus gigas, un escorpión gigante que vivió durante el período Devónico, hace unos 415 millones de años. En realidad, no se trató de un descubrimiento de nuevos fósiles, sino de la “reclasificación” de unos restos que permanecían desde 1870 en el Museo de Historia Natural de Londres y recién en 2026, gracias a las nuevas tecnologías, se pudo identificar a qué animal pertenecían.

El Praearcturus gigas pertenece al orden de los Scorpiones que se ubican dentro de la clase de arácnidos, al igual que las arañas. Según el estudio, las pinzas o quelas tenían unos 16 centímetros, el doble que las de un alacrán actual. La parte del “cuerpo” (la unión del prosoma y mesosoma), rondaría los 30 centímetros. Si bien aún no se conocen las medidas de la “cola” (metasoma) y los “brazos” que sostienen las quelas (pedipalpos), se estima que podría haber llegado a medir un metro de largo.

“Este descubrimiento es muy singular porque los escorpiones son animales de cuerpo blando, por lo que tienen menos chances de preservarse que uno con un esqueleto mineralizado, entonces, ya hallar un fósil de este tipo es algo histórico”, explica Ana Paula Carignano, doctora en Ciencias Naturales (UNLP) e investigadora del CONICET. Según la científica, el reconocimiento de este espécimen es un paso clave para entender la transición de la vida acuática a la terrestre.

Devónico inferior, el período en el que el escorpión gigante pisó la tierra

El período Devónico ocurrió hace entre 419 y 359 millones de años y es la cuarta fase de la era Paleozoica. Conocido como la “Edad de los Peces”, fue una época de enorme florecimiento de la vida en los océanos y el comienzo de la “colonización” de la tierra. “El Praearcturus gigas aparece en el Devónico Inferior, que es el momento en el que empiezan a desarrollarse las primeras plantas con sistemas de raíces rudimentarias”, aclara la doctora Carignano.

De acuerdo con el estudio de los investigadores británicos, en regiones como la Cuenca Anglo-Galesa el entorno cambió de depósitos marinos profundos a terrestres y marginales, conocidos geológicamente como la “Vieja Arenisca Roja” (Old Red Sandstone). Esta zona se caracteriza por sus tonos rojizos y marrones, causados por la presencia de óxido de hierro, y es abundante en fósiles. Fue allí donde se encontraron los primeros restos del escorpión gigante en 1870.

Gracias a la reciente investigación, se descubrió que es muy probable que el Praearcturus gigas no haya sido totalmente terrestre, sino semiacuático. Una de las hipótesis es que saliera del agua para “mudar”, es decir, romper su exoesqueleto y reemplazarlo por otro. “En la tierra no había nada, solo plantas rudimentarias y, tal vez, otros pequeños animales invertebrados, entonces pueden haber usado ese lugar para mudar y que no se lo coman otros depredadores”, hipotetiza Ana Paula Carignano.

Otra de las opciones que plantea la investigación es que fuera a la superficie para alimentarse de otros artrópodos (invertebrados). Por esta razón, el estudio lo describe como un “superdepredador” (apex predator), ya que no había ningún animal encima suyo en la cadena alimenticia.

El largo camino para encontrar su especie

Un primer fósil del Praearcturus gigas se encontró en Rowlestone, Herefordshire, Inglaterra en el año 1870, en una cantera en desuso. Otros especímenes se hallaron en 1972 y 2010 en Trimpley (Worcestershire, Inglaterra) y la Cantera Tredomen en Gales. En un principio, se había clasificado a los restos como un crustáceo, que también forma parte del filo de los artrópodos como el escorpión, pero pertenecen a grupos evolutivos totalmente distintos.

Recién en junio de este año se pudo identificar que se trataba de un escorpión gigante, gracias a las tecnologías de fotografía avanzada y tomografía computarizada. La doctora en Ciencias Naturales Ana Paula Carignano compara este caso con otro descubrimiento similar ocurrido en San Luis en 1980 por el paleontólogo argentino Mario Hünicken. “Unos restos hallados en la Formación Bajo de Véliz se describieron como una araña gigante, por eso la llamaron Megarachne servinei”, explicó.

Sin embargo, en 2005, los científicos cayeron en la cuenta de que no era una araña, sino un “euriptérido grande”, una especie extinta de artrópodos que pertenecen al mismo grupo que el Praearcturus gigas y son conocidos como “escorpiones marinos”.

Praearcturus gigas, una pieza clave en la historia biológica

“La mayor implicancia del estudio es que aporta otra evidencia sobre el pasaje de la vida desde el agua hacia la tierra, lo cual es un momento biológico muy importante en la historia evolutiva de los organismos”, aclara Ana Paula Carignano. Como la mayor parte de los animales eran acuáticos, el Praearcturus gigas probablemente haya sido uno de los pioneros en colonizar la superficie.

Sin embargo, también queda mucho por responder, ya que el registro fósil es incompleto por los cientos de millones de años que transcurrieron. Algunas de las principales dudas se relacionan a su forma de alimentación, ya que los autores del estudio cuestionan si un animal de casi un metro de largo podría sobrevivir metabólicamente alimentándose solo de los diminutos artrópodos terrestres de la época.

“Tal vez de acá a dos meses, un año, diez o 20, aparezca otro fósil que nos ayude a confirmar esta teoría y entender más de la especie, pero ya encontrar cualquier resto de un animal tan antiguo es realmente maravilloso”, concluye la investigadora Carignano.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ciencia/descubrieron-una-nueva-especie-de-escorpion-gigante-que-vivio-hace-mas-de-415-millones-de-anos-nid04072026/

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