El gobierno de Javier Milei, en representación de la Argentina, no firmó la última declaración de la Media Freedom Coalition de este año en favor de la libertad de prensa. En este nuevo desaire a la labor periodística, la gestión nacional coincidió con Estados Unidos, bajo la administración republicana de Donald Trump, que tampoco adhirió con el documento.
La Media Freedom Coalition es una alianza de países que se encarga de defender la libertad de prensa tanto a nivel nacional como internacional, y que se creó en julio de 2019. Tal como detalla en la página web oficial, esta organización también vela por la seguridad de los periodistas y los trabajadores de prensa, y exige responsabilidades a quienes obran en su perjuicio y les impiden desarrollar su tarea. Actualmente, la coalición tiene 51 miembros y funciona bajo la copresidencia de Finlandia y Reino Unido.
La Argentina y Estados Unidos forman parte de la alianza pero fueron los únicos no rubricaron la declaración que se emitió en mayo pasado.
Este texto, con el que no comulgó el gobierno de Milei, reconoce el “papel vital, aunque cada vez más peligroso” que desempeñan los periodistas y trabajadores de medios de comunicación en situaciones de conflicto, como así también “el importante vínculo entre la prensa libre y la seguridad tanto global como nacional”.
“En un momento en que la paz internacional parece más esquiva que nunca, medios de comunicación libres, independientes y pluralistas pueden hacer una importante contribución tanto a conseguir como a mantener la paz”, refiere el documento de la Media Freedom Coalition.
Asimismo, subraya la importancia de la cobertura que hacen los medios independientes para proporcionar información “precisa y oportuna”, sobre todo para las comunidades afectadas por los distintos conflictos.
“Los informes veraces y puntuales pueden salvar vidas y proteger los medios de subsistencia. El periodismo de interés público fortalece la integridad de la información y actúa como defensa contra la desinformación y la propaganda, que pueden intensificarse a medida que empeora la situación de seguridad. Medios de comunicación libres pueden servir como mecanismo de alerta temprana para identificar y denunciar posibles crímenes de guerra. Además, pueden contribuir a fomentar el diálogo durante los conflictos, promover el entendimiento mutuo y dar voz a quienes suelen quedar marginados en los procesos de mediación y paz”, refuerza la declaración.
También el texto señala que, en tiempos de conflicto, los periodistas arriesgan sus vidas para informar al mundo sobre lo que sucede en territorio. Al respecto, citan cifras del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), que registró que 129 periodistas y trabajadores de prensa fueron asesinados en 2025, el más mortífero desde que el comité empezó a recopilar estos datos, hace más de 30 años.
“El peligro al que se enfrentan va en aumento”, refieren desde la Media Freedom Coalition y recuerdan que los reporteros que cubren conflictos están protegidos por el derecho internacional humanitario, reconocido por la resolución 2222 (2015) del Consejo de Seguridad de la ONU. “Sin embargo, en la práctica, donde antes un chaleco con la palabra ‘PRENSA’ ofrecía protección, ahora suele ser vista como un objetivo”, repara el texto.
Dice, además, que a esto se suma que los periodistas sufren un “creciente acoso online”, más que nada las mujeres, “mientras que las organizaciones de medios de comunicación tienen que lidiar con una creciente censura estatal, mayores presiones financieras, un aumento significativo de la desinformación que socava la confianza pública y los desafíos que plantean las nuevas tecnologías, incluida la IA”.
“La libertad de prensa a nivel mundial está siendo objeto del ataque más sostenido en décadas, en un momento en que también es cada vez más importante para nuestra seguridad y prosperidad mutuas", avisa el documento que no firmó el gobierno argentino.
Por todos estos factores, la declaración hace un llamamiento a los Estados para que apoyen a una prensa libre e independiente “como contribución a la construcción de un futuro de paz”, y les piden proteger a quienes informan desde áreas de conflicto y a aquellos que trabajan para acabar con la impunidad de los crímenes contra periodistas.
Desde que arrancó la gestión libertaria, Milei y sus funcionarios reiteraron ataques dirigidos a la prensa, con descalificaciones e insultos, y también desoyeron los pedidos que hicieron organizaciones locales que se encargan de fomentar la libertad de expresión, como Fopea y Adepa.
Este año, el Presidente y su hermana, la secretaria general Karina Milei, ordenaron el cierre de la sala de prensa de la Casa Rosada con eje en una denuncia sobre supuesto espionaje de parte de periodistas que fue descartada por la Justicia federal.
Pese a que la sala se reabrió, todavía rigen duras restricciones sobre la tarea de los periodistas acreditados y no se volvió nunca a trabajar bajo las condiciones preexistentes.
Al contrario de la Argentina y Estados Unidos, sí firmaron el documento de la Media Freedom Coalition Australia, Austria, Bélgica, Belice, Botsuana, Bulgaria, Canadá, Chile, Costa Rica, Croacia, Chipre, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Ghana, Grecia, Guyana, Honduras, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Kosovo, Letonia, Líbano, Lituania, Luxemburgo, Maldivas, Montenegro, Nueva Zelanda, Macedonia del Norte, Noruega, Portugal, República de Corea, Serbia, Seychelles, Sierra Leona, Eslovaquia, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Ucrania, Uruguay, Países Bajos y Reino Unido.
