A 40 años de una de las gestas míticas de nuestra historia popular, el cine vuelve a posar sus ojos sobre la tarde del 22 de junio de 1986. Sin embargo, esta vez el enfoque esquiva el trazo grueso para adentrarse en la intimidad, las contradicciones y el peso del mito. De la mano de los realizadores Juan Cabral y Santiago Franco, El Partido es un largometraje documental basado en el aclamado libro homónimo del periodista Andrés Burgo. La producción no solo reconstruye minuciosamente las tensiones geopolíticas y deportivas que rodearon los Cuartos de Final de México 86, sino que se atreve a desarmar la épica a través de un guion milimétrico, capaz de mantener al espectador en un estado de hipnosis colectiva frente a una historia de la que creía conocer hasta el último detalle.
En esta entrevista con LA NACION Juan Cabral nos sumerge en la cocina de un rodaje que desafió la distancia y las viejas heridas del pasado. A lo largo de la charla, el director revela cómo se gestó la fascinante locura de reunir a los protagonistas argentinos e ingleses —incluida la participación del arquero Peter Shilton—. Desde la brillante decisión de sentar en la cabina de narradores a Jorge Valdano y Gary Lineker, pasando por las sorpresivas muestras de caballerosidad de los británicos hacia Maradona, hasta el detrás de escena de un histórico encuentro cara a cara entre ambos planteles, Cabral nos invita a descubrir el lado más humano, complejo y hasta ahora oculto del partido que cambió nuestras vidas para siempre.
- ¿De dónde nació el impulso, la chispa inicial para llevar esta historia al cine??
- En 1986 yo tendría 7 años, una cosa así.?Voy a lo de mi abuela y la veo, al mediodía, viendo un partido de fútbol. Era Argentina-Corea. Le digo: “¿Qué estás viendo?” y me responde: “Esto es un mundial”. Y le pregunté: “¿Qué es un mundial?”. Ella contestó: “Los mejores jugadores de cada país se juntan?para jugar contra los mejores jugadores de otro país”. Y se me voló la cabeza.?Me pareció como un juego planetario super inspirador. Durante la Guerra de Malvinas tendría cuatro años.?No recuerdo nada, pero sí que había algo raro?que estaba en el ambiente, algo pesado que se sentía ahí. Y era un poco la relación entre países.?Era una sensación de guerra.?Pero de golpe la relación entre los países era un juego. Fue algo muy potente, anclado después a esa figura de mi abuela que me explicaba: “Mirá al 10, dicen que es el mejor del mundo”. Y bueno, era como verlo a Superman.?Y miro el partido de Inglaterra, la final, todo.?Obvio que esa experiencia me transforma y me queda en la cabeza todo ese suceso, y creo que es ahí que empieza algo de este documental. Con el tiempo, la vida me llevó a vivir a Londres durante 10 años. Obviamente me trataron bárbaro en Inglaterra, me hablaban de Maradona con fascinación y admiración.
- ¿Y Santiago?
- Santiago y yo somos amigos desde hace más de 10 años.?Hace dos atrás, para un cumpleaños, le regalo un ejemplar del libro de Burgo, El Partido.?Yo me quedé con otro. Él se engancha con el libro. Lo lee y me agradece, entonces se lo propongo: “Bueno, hagamos el documental”. Lo tenía en la cabeza, había poco tiempo y sentía que necesitaba un aliado?para combatir todas las batallas que requiere el cine hoy día. Armamos un equipo de archivo, nos sentamos con Burgo y arrancamos.
- ¿Por qué decidiste entrelazar de manera tan marcada las dimensiones geopolíticas con las deportivas para narrar este acontecimiento??
- Porque creo que no podés no hacerlo. Cuando Maradona dijo “solo fútbol y punto” o Scaloni, hace unos días, “es solo un partido de fútbol”. Yo me pregunto, bueno, si es solo fútbol y punto, ¿qué es el fútbol? El fútbol también es folklore. Es el inconsciente colectivo. Es “el que no salta es un inglés”.?Me parece que está bien el gaste, el chiste, el amague, que es el arte del engaño.?La gambeta.?Y en el folklore esos grises tienen que ser explotados, es la enseñanza del juego.?Cómo nos une versus el absurdo de la guerra. Me parece que Malvinas tiene que entrar ahí.?Porque está esa herida latiendo.?Está en el inconsciente. Hoy por ahí está más difusa, más lejana.?Pero está la memoria de eso y el reclamo sigue vigente. La película no quiere resolverlo, pero quiere abrir un diálogo.
Los protagonistas: “¿Me van a tratar bien?”El verdadero corazón del relato late en la voz de sus protagonistas. De un lado, los argentinos Jorge Valdano, Oscar Ruggeri, Ricardo Giusti y Julio Olarticoechea aportan la mística y la memoria emotiva de la hazaña; del otro, los ingleses Gary Lineker, John Barnes y el emblemático arquero Peter Shilton ofrecen una perspectiva crucial que desarma, con respeto y crudeza, el mito desde la trinchera rival.
¿Cómo reaccionaron los futbolistas ingleses al ser convocados??¿Te hicieron alguna sugerencia o cuestionamiento sobre el guion?
Creo que lo que más querían era no ser manipulados en la edición, algo que fue lo primero que le dijimos nosotros.?“Nos vale que ustedes sean ustedes”, les dije. Al principio dudaban porque pensaban que éramos dos argentinos en un documental del partido donde habíamos ganado. Se sentían levemente expuestos.?Pero fue muy sincero el pedido, la apuesta, les planteamos lo que queríamos contar y cómo lo queríamos contar.?Sobre todo, con Shilton, que con mucha dignidad se sentó frente a cámara para desplegar las virtudes de ese villano perfecto que encontramos nosotros.
Justamente el caso de Shilton, arquero de Inglaterra en México 86, es particular.?¿Cómo fue ese primer contacto con él y qué disposición mostró para sumarse al proyecto??
Primero lo contactamos a Lineker.?Siempre tuvimos en la cabeza a Valdano y a Lineker como los que nos iban a llevar de la mano con su lírica. Entonces, Lineker era clave y además es medio maradoniano, es fan de Messi.?Habló un montón de este partido.?Le contamos cosas, hasta incluso le mostramos el video de algunos capítulos para que entienda el tono que queríamos. Y Lineker es muy amigo de Shilton, nacieron en el mismo pueblo.?Shilton entra con el visto bueno de Lineker, como el goleador que fue, como la estrella que es. Aun así, Shilton se sentó con la esposa, estaban ahí mirándonos en el zoom. Estaba medio agazapado.?Se fue soltando, fue preguntando. Y la verdad que va a ser polémico lo que digo, pero es un personaje super correcto, bastante adorable. Herido. Obviamente es la contracara de la luz de Maradona. Él tuvo sus batallas internas, personales, con ciertas adicciones y demás. Así lo empezás a entender, a ponerte en la piel del otro a darte cuenta de que es un ser humano y todo lo que te empieza a transformar.?Bueno, eso también es lo lindo del campo de juego.
Casi todos los exjugadores ingleses, salvo Shilton, hablan de Maradona con un gran respeto y hasta con admiración. ¿Te asombró encontrar esos comentarios?
No, no me sorprende porque fue increíble lo que Maradona hizo ese día?y obviamente también como jugador, es excepcional. Barnes dice que tenía un aura increíble ese día. Y Lineker vino a La Bombonera a estar con él.?Tuvieron una relación que excedió también el fútbol.
Esta la admiración a un tipo que lleva el deporte desde lo técnico,?como líder espiritual del equipo.?Shilton sigue ofendido porque Maradona nunca le pidió perdón ni admitió abiertamente que el gol había sido con la mano. Pero cuando le preguntas, che, ¿cuáles son los mejores jugadores de la historia??Dice Pelé primero y ahí apenas abajo Maradona. O sea, lo pone muy arriba, obviamente por la ofensa le cuesta, pero la admiración está.
Hacia el desenlace hay un encuentro memorable entre los jugadores argentinos (Valdano, Ruggeri, Olarticoechea, Giusti) y los ingleses (Lineker, Shilton, Barnes). ¿Cómo lograste gestar esa reunión, cómo se vivió en el set y cómo lo experimentaste vos desde la dirección?
Al principio, me di cuenta de que Shilton no se quería juntar con estos pibes.?Les tenía miedo. “¿Me van a tratar bien?”, me preguntó varias veces.?“Sí, Shilton”.?No le quería decir te gastamos, pero te queremos.?Le contesté: “Te van a saludar con muchísimo respeto”. Y cuando sucede ese encuentro, que lo filmamos en un estudio en Madrid con cinco cámaras, teníamos a los equipos separados y, de golpe, se juntan. Fue como una reunión de exalumnos.?Súper emotivo.?Y el final es muy natural, muy hermoso. Y vuelven a la niñez estos 22 tipos que fueron atravesados por el peso histórico de entrar a una cancha de fútbol.
¿Cómo viviste el paso de la película por el Festival de Cannes y qué primeras sensaciones te dejó la respuesta de la crítica internacional?
Lo de Cannes, ni hablar que es el festival más prestigioso del planeta porque a diferencia de los Oscars que tienen como cierto glamour, esto es prestigio y el documental tiene una gran calidad técnica, de restauración de archivo, de edición, de sonido. La película respira cine, los jugadores filmados como gladiadores blanco y negro y el pasado tecnicolor infinito para siempre. En la sala de Cannes había 1000 personas y cuando terminó la proyección estaban fascinados, obviamente incluso con Bilardo. Hay algo ahí en Bilardo,?en esa locura, en esa identidad argentina que está encriptada en la película.
¿Cómo imaginás que va a ser recibida la película en Inglaterra? ¿Esperás que genere algún debate?
Una review del diario The Times, cuando se exhibió en Cannes, le dio entre 8 y 10 puntos, fue muy positiva.?Ve el corazón y la humanidad de la película. Creo que entender los dos costados de la historia ayuda un montón. Humanizar a los personajes, ya sea los jugadores o también Malvinas,?donde hay un soldado (Julio Vázquez) que cuando termina la guerra?se pone a hablar al instante de fútbol con otro soldado inglés. Y ahí ves la locura de la guerra a flor de piel.?Hay algo, creo yo, de los ingleses que tienen humor, como cuando lo ves a Lineker riéndose de la nuca de Dios (en relación a una salvada en la línea sobre la hora de Olarticoechea, cuando el partido estaba 2 a 1). Creo que a los ingleses les va a gustar, creo que hay algo que admiran de los argentinos.
