Ornella y Violeta se conocieron en ese no-lugar que son las pantallas, se encontraron personalmente en Madrid y, tras siete meses de idilio con el Viejo Mundo, supieron que era tiempo de empezar una nueva etapa: “Extran?a?bamos nuestras rai?ces, los afectos, la manera de vivir de este lado del mapa”, repasan. Ya en Buenos Aires, se abocaron a ver cuanto PH pudieran, pero cuando entraron en este, sintieron que finalmente habi?an encontrado el lugar, su lugar.
La propiedad conserva su distribución y sus altas puertas originales. Todos los ambientes ventilan al patio, hoy con un cerramiento traslúcido para aprovecharlo al máximo.
“Elegi? cuidadosamente cada mueble para que cumpliera ma?s de una funcio?n. Eso y el espacio de guardado hacen que la casa se sienta liviana, ordenada y disfrutable”
Ornella D’Elia, actriz y dueña de casa.
Despue?s de haber vivido la vora?gine de la capital espan?ola, a Ornella y Violeta las cautivaron el silencio y la luz natural de esta construccio?n con techos alti?simos y paredes anchas. Hoy les sigue encantando eso y las aberturas pintadas en cian, responsables de la impronta caracteri?stica de la vivienda.
En esta casa de puertas abiertas, el contraste material y el de color son motivos de comentarios recurrentes. “Quienes nos visitan siempre elogian el azul, la luz, y tambie?n sen?alan que la casa transmite paz y buena energi?a, que es lo ma?s lindo”, resume Ornella.
Violeta y Ornella colaboran a la par en el interiorismo: “Tenemos estilos diferentes, pero siempre terminamos encontra?ndonos y generando algo que nos representa a las dos”.
“Creo que una casa se construye con los momentos, y acá todo empieza en la cocina: es mi lugar preferido, donde me divierto y puedo expresar una parte muy importante de mí”, dice Ornella.
Un cuarto a medida“A los que no se le animan al color, les diri?a que una casa puede sorprenderte: a veces eso que parece demasiado intenso termina siendo el alma del espacio y hace que todo lo dema?s cobre vida”, confirman con una sonrisa. Los colores no mienten y ellas habitan aqui? su porcio?n de cielo.
Para lograr una agradable sensacio?n de cobijo, el dormitorio bajo? su escala con elementos como la cama con tarima y guardado integrado, y una la?mpara colgante suspendida en medio del espacio.
