En un allanamiento realizado en su casa del barrio El Cazador, en el partido bonaerense de Escobar, en el marco de la causa en la cual es investigado por acoso sexual y laboral, le secuestraron al renunciante juez Ernesto García Maañón, que hasta su dimisión se desempeñaba como presidente de la Cámara de Apelación en lo Penal y de Garantías de San Isidro, cinco pistolas, armas de fuego que el magistrado había transferido a nombre de su hijo.
Así lo informaron a LA NACION fuentes con acceso al expediente. El allanamiento fue ordenado por la jueza de Garantías de San Isidro Andrea Rodríguez Mentasty tras una solicitud hecha por el Ministerio Público Fiscal.
Las armas fueron secuestradas por personal de la policía bonaerense en un procedimiento concretado en mayo pasado, pero que se conoció en las últimas horas. Se trata de cinco pistolas marca Glock, de diferentes calibres y con sus respectivos cargadores.
Como reveló en su momento LA NACION, García Maañón fue denunciado por acoso laboral y sexual en julio del año pasado por G. B. S., una funcionaria judicial que tenía cargo de secretaria letrada y cumplía funciones “propias y exclusivas” en la Secretaría de Presidencia de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro desde 2016.
G. B. S. primero hizo una presentación ante la Subsecretaría de Control Disciplinario de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, pero después ratificó su denuncia ante el fiscal José Amallo, a cargo de la causa penal.
En su presentación ante el representante del Ministerio Público G. B. S., en noviembre pasado, entre otras situaciones, recordó paso a paso el acoso sexual del que aseguro ser víctima en abril de 2025 en el despacho de García Maanón después de aceptar una invitación para cenar.
“Con su mano y brazo me envolvió a la altura de la cintura y con fuerza llevó mi cuerpo muy cerca del suyo, quedando de esta forma cara a cara, como con intenciones de darme un beso o de una situación muy íntima. Al bajar yo el rostro para evitar que me besara es cuando me desliza la palma completa de su mano derecha desde la cintura hacia mi cola, por el medio, tocándomela y haciendo un poco de presión, como intentando acercar más mi cuerpo al suyo, ante lo cual di unos pasos hacia atrás. Entonces él me mira como sorprendido, a lo que yo le pregunto: ‘¿Pasó algo?’. Él me respondió: ‘Solo quería verte’. Yo le contesté: ‘Bueno, ya me vio’. Haciéndose el desentendido y como si nada hubiese pasado, me habló de trabajo, pero yo estaba en blanco. Por el estado de shock no escuché nada de lo que me dijo", sostuvo la denunciante, según pudo saber LA NACION de fuentes al tanto de su declaración.
La denunciante también contó con detalles el momento en que García Maañón, dentro de su despacho, le pasó por el rostro una pistola calibre nueve milímetros. Eso sucedió, según afirmó, el 19 de junio pasado, cuando le llevó al magistrado una resolución para que firmara.
“La puerta quedó entreabierta, contexto en el que García Maañón me dijo que me sentara frente a su escritorio, lo cual hice. Le entregué la resolución en cuestión, la cual leyó rápidamente e ignorando mi presencia, o apenas la leyó. La tiró arriba del escritorio de manera despectiva. Inmediatamente, haciendo caras, se levantó de su silla y abrió el cajón derecho de su escritorio, del cual extrajo un arma de fuego. Para mí se trataba de una Glock negra, estimo que nueve milímetros, a la cual le colocó el cargador, le sacó el seguro o se lo puso, no sé bien qué hizo porque enseguida bajé la mirada, pero sí escuché el ruido. Entonces realizó un movimiento con dicho adminículo, de forma tal que llegó a pasármelo cerca de mi rostro. Esto fue con la punta de la pistola hacia mí. No fue un movimiento rápido ni lento, sino que con el mismo lo que intentó fue mostrarme el arma deliberadamente de manera cercana a mi rostro. Su obrar me infundió temor, no podía creer lo que acaba de ocurrir, me quedé helada por haber visto el caño del arma pasar cerca de mi rostro. Que él guardó la pistola en su cintura, creo que en la parte de atrás, salió del escritorio, tomó un bolso y dijo: ‘me retiro’, y se fue, quedándome entonces sola en su despacho unos segundos", dijo G. B. S., según las fuentes consultadas.
En marzo pasado, el juez de Garantías Ricardo Costa, que subrogaba a su colega Rodríguez Mentasty, tras un pedido del abogado Juan Saucedo, representante legal de G. B. S., le prohibió a García Maañon acercarse “a un radio no inferior a los 500 metros de donde se encuentre” la denunciante, también dispuso la prohibición de cualquier tipo de contacto y de hostigamiento.
El letrado de G. B. S. también había solicitado, como García Maañón es “legítimo usurario de armas de fuego” el secuestro de todo el armamento a nombre del magistrado. El juez Costa le respondió que, a su juicio, dicha medida debía tener el impulso del Ministerio Público Fiscal.
Finalmente, el 30 de marzo pasado, el Ministerio Público Fiscal dispuso un allanamiento en el domicilio del magistrado para que proceder al secuestro del armamento que se encuentra enumerado y registrado a su nombre" en el Registro Nacional de Armas (Renar).
Según los oficios remitidos por el Renar, García Maañón, entre revólveres, pistolas, carabinas, escopetas, un fusil de repetición y equipos de recargas tenía 19 armas de fuego registradas a su nombre.
El juez Costa no hizo lugar al pedido de allanamiento. Ordenó que García Maañón presentara sus armas de fuego y dispuso la inhabilitación provisoria del magistrado como legítimo usuario de armas de fuego.
El 1° de abril pasado, García Maañón hizo la presentación dispuesta por el magistrado. Pero no entregó la totalidad de las armas, solo siete. Explicó que las restantes que figuraban en el informe del Renar habían sido vendidas o transferidas.
Como, los investigadores constataron que parte de las armas, cinco pistolas marca Glock, habían sido transferidas por García Maañón a su hijo, que vive en el domicilio del magistrado, finalmente la jueza Rodríguez Mentasty ordenó el allanamiento para secuestrar el armamento que no había sido entregado.
Finalmente, el 21 de mayo pasado la policía bonaerense hizo el procedimiento y secuestró las cinco pistolas marca Glock de diferentes calibres.
“Lo más grave es que el juez denunciado, para evadir la entrega de las armas hizo la transferencia a su propio hijo al ver nuestra presentación por la que se requería el secuestro e inhabilitación. Incluso fue después de la orden de presentación dispuesta por el juez garante interviniente”, dijo a LA NACION Saucedo.
El representante legal de G. B. S. dijo, además, que solicitó una entrevista con el secretario Permanente de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios Judiciales bonaerense, Ulises Giménez, para conocer el estado del trámite del jury y plantear el interés de la denunciante y víctima de participar en el proceso.
