El concurso a mejor delantero del Mundial tiene un pelotón de postulantes, en una competencia a dilucidar quién es más impactante y decisivo. Lionel Messi marca el rumbo, abrió una estela por la que lo siguen portentos ofensivos. Por ahí anda Mbappé, también pide paso Haaland, se acaba de despertar Cristiano Ronaldo y Kane se tomó una pausa tras despuntar fuerte. Hay lugar para más, se lo hace Vinicius, decidido a brillar con su variado repertorio: aceleración, gambeta, desparpajo. Y gol, por supuesto, algo que lleva en su instinto y Brasil agradece especialmente.
Vinicius hizo dos en el 3-0 a Escocia y completó una etapa de grupos con presencia en el marcador en los tres partidos. Había convertido uno ante Marruecos y otro frente a Haití. Suma cuatro y mira a los ojos al resto de los artilleros encendidos. No está solo el N° 7 en Brasil en la tarea de la eficacia; encontró un socio en Matheus Cunha, autor de los otros tres -uno ante Escocia- del total de siete en el torneo.
En medio de la auspiciosa actualidad de estos dos delanteros, Brasil le pudo hacer un guiño al pasado, con el ingreso de Neymar a los 30 minutos del segundo tiempo. Debut en el Mundial y regreso a la selección después de 981 días, desde que se rompió los ligamentos de una rodilla en el Centenario. A partir de ese momento, una larga recuperación, seguida de una secuencia de lesiones musculares y un rendimiento que hacía añorar al que apareció en Santos y tuvo picos en Barcelona y Paris Saint Germain.
Por lo que fue, Brasil y Ancelotti admiten a este Neymar en un 50 por ciento, en un papel complementario, porque sigue siendo una franquicia con valor comercial y uno de esos personajes que levantan un rumor de asombro y expectativa apenas pisan la cancha. Fue lo que ocurrió en el Hard Rock Stadium de Miami cuando reemplazó a Matheus Cunha.
A los 34 años, sin la chispa ni la elasticidad de sus épocas de esplendor, Neymar provocó una amonestación y dejó un remate cruzado que atajó Gunn. No ingresó para resolver nada porque Brasil ya goleaba, sino para volver a ocupar por un rato el gran escenario internacional, un escenario que fue su hábitat natural y que ahora le provoca una nostalgia que tras el final lo lleva a abrazarse con sus hijos y esposa.
Brasil no tuvo al lesionado Raphinha, que no solo es un estilete ofensivo, sino que también es el delantero más aplicado en la presión, el primero en obstaculizar la salida del rival. Su reemplazante Rayan interpretó al pie de la letra la función que dejó vacante el jugador de Barcelona. A los seis minutos, el futbolista de Bournemouth fue a atorar la salida del rústico central McKenna, que perdió una pelota que llegó a los pies de alguien mucho más dúctil y creativo, Vinicius, con pies y cintura para gambetear al arquero Gunn y poner el 1-0.
Bajo el cielo nublado de Miami, y alejada la amenaza de la tormenta eléctrica, Brasil despejó rápidamente el camino a la victoria. Se sintió cómodo y seguro, armónico entre sus líneas, con Matheus Cunha retrocediendo unos metros para combinar con los otros volantes y enlazar con Vinicius y Rayan. Escocia se ahogaba en sus propias limitaciones, con una circulación muy imprecisa de la pelota y reducido a tirar centros que rechazaban los solventes Marquinhos y Gabriel.
La sensación de peligro siempre corría por cuenta de Brasil. Casemiro, puro oficio, se abanicaba en el eje central, mientras Bruno Guimaraes y Lucas Paquetá cubrían metros para el repliegue y luego participaban con criterio en la conducción de la pelota. Brasil se movía como un bloque compacto, sin distracciones y con algunos destellos individuales, ninguno tan brillante como los que desprendía Vinicius, que también marcó de cabeza tras un centro pasado de Bruno Guimaraes.
Vinicius pudo alcanzar anoche la línea de cinco goles que tiene Messi. Increíblemente se lo impidió el VAR, al inventar un foul inexistente sobre Hendry antes de definir sobre la salida de Gunn. Ya en el segundo tiempo, Vinicius tuvo un mano a mano que le tapó el arquero y otras dos situaciones propicias. No hubo caso, el tercero lo hizo Matheus Cunha, definitivamente el centro-delantero titular tras la prueba fallida con el inoperante Igor Thiago en el primer tiempo del debut ante Marruecos. Ancelotti, con tan buen ojo para elegir como para corregir, hizo ese ajuste que potenció al equipo.
Escocia fue lo de siempre. Es más entretenido mirar la estética y sonidos de sus hinchas en las tribunas que lo que produce el equipo en la cancha. Brasil lo despachó con una producción convincente, dejando la impresión de que sigue calentando motores. No parece un gran premio haber sido primero del grupo; en 16os le puede tocar Países Bajos, Japón o Suecia. Pero más preocupados deben estar los que deben enfrentar a un Brasil que crece y tiene a un Vinicius imponente.
