Colapinto, entre los vaivenes de su Alpine y una advertencia: “Si es lo suficientemente bueno, se queda”

Lewis Hamilton hace magia con su Ferrari en la pista británica y por tan solo 11/1000 derrotó al joven de Mercedes, Kimi Antonelli, dejando alejado, en la tercera posición, al Red Bull de Max Verstappen.

La actividad, en un día con calor al sol y frío en las sombras, se fue acrecentando a medida que pasaban las horas.

Temprano, en la fan zone de Silverstone, sonaron por algunos segundos, a modo de ensayo, los primeros compases del himno inglés, God Save The King”, que en épocas de Isabel II, fallecida en 2022, se denominaba God Save The Queen. Eran los preparativos para la gran fiesta.

Se anticipaba, en todo caso, a la alegría de alguien que suele reinar en el rápido circuito situado cerca de Northampton, al noroeste de Londres: Lewis Hamilton, ganador aquí en nueve oportunidades.

Fue en la carrera inaugural del certamen mundial de conductores de Fórmula 1, en 1950, cuando presidieron las ceremonias el rey Jorge IV y su esposa, Isabel Bowes-Lyon. No se espera que este fin de semana el rey Carlos III concurra al evento.

A las 8.30 ya había cientos de jóvenes hinchas amontonados contra vallas de contención esperando ver y saludar a sus ídolos. Banderas inglesas iban a alzarse para vitorear a Oliver Bearman, Arvid Lindblad y Lewis Hamilton.

Alpine, estudiando

Alpine utilizó la única práctica libre de la jornada, antes de la clasificación, para evaluar la duración y el ritmo del calzado duro. Y con bastante combustible.

Mientras en la FP1 Lewis Hamilton y Kimi Antonelli luchaban con ruedas de compuesto blando por conseguir el mejor tiempo (que iba a ser para el inglés con 1m 29s 268/1000), Colapinto dejó su rodado duro con 17 vueltas y puso neumáticos medios. En su primera ronda útil pasaba de la última a la undécima posición. Quedaba 117/1000 por detrás del Racing Bulls de Liam Lawson, 10º, y a 223/1000 de Nico Hulkenberg, 9º. Ambos eran los rivales más molestos para las aspiraciones del equipo de Enstone. Antes de instalar las gomas medias, Franco giraba con las duras consistentemente en el entorno de 1m33s 500/1000. Pierre, con tiempos irregulares y varias pasadas por boxes, calzaba también medios por sólo cinco vueltas y dejaba un tiempo de 1m32s 195/1000.

La dureza del team principal

Entre la FP1 y la sesión de clasificación, Steve Nielsen respondió a preguntas de los periodistas en la conferencia que los viernes organiza la FIA. Y trazó un panorama de momento indefinido, sin contemplaciones, pero con un sesgo optimista, sobre la situación de su piloto argentino.

-Sobre el tema de los pilotos, Pierre ya tiene asegurado su lugar para la próxima temporada. Franco, no. ¿Está haciendo lo suficiente?

-Bueno, todos quieren más. Creo que Franco es un piloto que ha sido de arranque lento, me animo a decirlo. Está mejorando. Ya hizo algunas buenas carreras este año. Miami estuvo bien. China estuvo bien. Está progresando. Así que creo que está ahí por mérito propio y, cuando llegue el momento, tomaremos las decisiones. Si es lo suficientemente bueno, se queda, y si no lo es, hay una mejor opción. Así es la Fórmula 1.

-¿En qué área mejoró más?

-Creo que su consistencia, particularmente en las carreras, es mucho mejor de lo que era, y su capacidad para seguirle el ritmo a Pierre. Hizo algo de eso el año pasado, pero nuestro auto el año pasado era tan malo que era difícil separar la paja del trigo. Pero creo que este año hubo varias veces en las que estuvo a la altura de Pierre, y eso es bueno de ver.

En la siesta inglesa el viento ayudaba a resistir al sol enfriando el ambiente en las tribunas frente a los boxes. Hacía 23,2ºC.

En la sala de ingenieros de Alpine se discutían los últimos ajustes para los A526 antes de la clasificación para la carrera sprint.

Decisiones de último momento

Esos diálogos técnicos suelen ser secretos, pero teniendo en cuenta el viento que había, de noroeste a sudoeste con ráfagas de hasta 25 km/h, importante era acertar con la inclinación de los alerones para la entrada a las curvas, cuando iban a cerrarse con el mecanismo de aerodinámica activa. La charla, formal y obvia, podía ser esta:

“Esperaremos hasta último momento para dar el ajuste final”, le comunicaría Stuart Barlow a Franco Colapinto.

“Sí”, contestaría el argentino dando un trago de su botella de hidratación. Faltaba media hora para comenzar la clasificación de la sprint.

Barlow y su asistente, Cristoforo Pirro, cerraron sus computadoras portátiles y con ellas bajo el brazo se dirigieron hacia el garaje.

Franco iba a llegar a ese recinto unos 10 minutos más tarde. Estaba distendido, caminaba como si tuviese alas en sus zapatos, con pequeños saltitos. Con Barlow y Pirro se pusieron a observar la pantalla donde estaba el mapa del circuito con anotaciones. Se centraron en la sucesión de curvas de Maggots y Beckett, de alta velocidad con acumulación de energía hacia la salida.

Ese optimismo corporal de Franco se iba a complicar después de la SQ1, que ambos pilotos de Alpine pudieron superar pasando a la Q2. Gasly quedaba en la 12ª posición en la SQ1 y Franco en la 15ª. El francés, que había sido superado por el argentino en la FP1 matutina había abortado su vuelta rápida por una salida de pista que dañó ligeramente el suelo de su coche. El francés se quejaba de que el equilibrio del coche no era bueno y que resultaba algo impredecible.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/automovilismo/colapinto-entre-los-vaivenes-de-su-alpine-y-una-advertencia-si-es-lo-suficientemente-bueno-se-queda-nid03072026/

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