Serán 100 partidos los que habrán pasado entre Guatemala y… Cabo Verde. Del amistoso del 7 de septiembre de 2018, en Los Ángeles, al cruce por los dieciseisavos de final del 3 de julio de 2026, en Miami. En el país que se convirtió en la segunda casa de la selección –24 juegos con el de esta tarde– por elección comercial de la FIFA, la Conmebol y la AFA. Del experimental debut del ciclo Scaloni a este presente de resplandor. Más allá de casualidades y coincidencias, aparece un detalle que revela la robustez que tomó el proyecto con el paso de los años. En aquel encuentro fueron titulares Gerónimo Rulli, Nicolás Tagliafico, Gio Lo Celso, Leandro Paredes y Exequiel Palacios. Y la delegación también la integró Lautaro Martínez. Seis. Seis elecciones de Scaloni que representaban la renovación –Tagliafico había participado de Rusia 2018– y ocho años más tarde permanecen en la selección.
Esta tarde, algunos de ellos volverán a jugar contra Cabo Verde. Ayer, apuestas de recambio y hoy todos campeones del mundo que van por la defensa. Las preferencias y la intuición de Scaloni fueron avaladas por el recorrido. El entrenador imaginó que tendrían proyección y no se equivocó. Al mes siguiente, en octubre de 2018, en su segunda convocatoria sumó a Rodrigo De Paul, la pieza con más presencias en su ciclo (88 partidos). Otro acierto. Como años después le iba a suceder con Emiliano Martínez, Nahuel Molina, Cristian Romero… El olfato, ese intangible que en el fútbol explica mucho sin decir casi nada, sin dudas es un atributo en Scaloni.
Las estadísticas, que no le interesan a Scaloni, relucen después de 99 partidos. Hoy disfruta del prestigio que se ganó con su obra. Crecieron juntos, una situación tan poco frecuente como su desembarco.
Las líneas se pueden llenar de más números. Hasta hoy su Argentina ganó 72 partidos, empató 18 y perdió apenas nueve, con 206 goles a favor y 50 recibidos. Si llegase a continuar luego del Mundial, podría superar el récord de 124 juegos de Guillermo Stábile. Y persigue con mejores porcentajes a los otros dos entrenadores campeones: César Luis Menotti, 61,11% en 12 partidos mundialistas; Carlos Bilardo, 64,28% en 14, y Scaloni, 76,66% en 10 encuentros.
Pero especialmente impuso un estilo que vale más que cualquier estadística, y convendrá no olvidar el día que le toque perder: Scaloni maneja unos niveles de discreción que le permiten conducir sin invadir y poner las normas sin gritar. Desde el partido 1 al 100 ha mantenido al fútbol en el lugar justo dentro de la escala social: esto no le cambia la vida a la gente, le cambia el humor a la gente. Aunque él sabe, claro, que un país está pendiente.
